Ir más allá de la Cumbre sobre el Cambio Climático: Una mirada hacia el futuro…

 

Todo ha terminado con la COP 21? La COP 21 (La XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático o 21ª Conferencia de las Partes) ha llegado a su fin el sábanaturaleza2do 11 de diciembre pasado.Este ha sido un momento histórico pues los 195 países  representados en esta conferencia llegaron a un acuerdo para realizar acciones conjuntas en la mitigación y adaptación al cambio climático que está afectando nuestro planeta.

Mucha gente ha estado detrás de este gran logro. Encontramos la acción de muchas personas trabajando a través de los diferentes movimientos, grupos, ONG, sectores de la sociedad civil y las diferentes confesiones religiosas, políticos, científicos y educadores. Pero muy especialmente aún  tenemos a  las poblaciones que viven en situación de extrema pobreza y que son las más vulnerables a los cambios climáticos.

Algunos puntos a destacar, entre otros, en el acuerdo son: la intención de reducir a cero las emisiones de gases a efecto invernadero para mediados de este siglo; cambiar los sistemas de producción de la energía; conservar el aumento de la temperatura global a 2 grados Celsius y no a los 1,5 grados que eran propuestos; la voluntad de acordar un presupuesto para ayudar a los países en vía de desarrollo para crear nuevos sistemas de energía.

El acuerdo está todavía por ser desarrollado aún más y requiere una voluntad política por parte de los Estados, especialmente de los países más ricos, para que todo lo acordado se haga realidad. No podemos esperar y dilatar la acción en el tiempo. Hay que pensar y actuar bastante rápido pues miles de millones de personas en estos momentos están en riesgo por la degradación del clima. El suelo está siendo afectado, hay fuertes sequías o inundaciones con mucha frecuencia, el aumento del nivel del mar y todo esto causa los muchos desastres que hemos visto afectar al planeta en los últimos años. Estos desastrosos efectos han avanzado debido a la falta de acuerdo en las cumbres precedentes.

El Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si (52,53) nos recuerda que: “La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vía de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro. La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus  necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso. Es necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible. Las regiones y los países más pobres tienen menos posibilidades de adoptar nuevos modelos en orden a reducir el impacto ambiental, porque no tienen la capacitación para desarrollar los procesos necesarios y no pueden cubrir los costos…

Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud…

El poner en práctica estos acuerdos (de la COP 21) no solo dependerá de los gobiernos sino del esfuerzo común de cada habitante del planeta, todos comprometidos  e involucrados para mitigar los efectos devastadores del cambio climático en estos momentos y pensando en las generaciones futuras. Necesitamos un cambio de sistemas, de estructuras y de prácticas devastadoras para el planeta.  Necesitamos un trabajo de incidencia y de presión sobre los gobiernos a nivel nacional e internacional para lograr la creación de políticas encaminadas a lograr la justicia climática y el respeto de los derechos humanos para todos. Necesitamos apoyar las iniciativas de un trabajo en red a nivel mundial, etc. Las maneras son diversas y variadas. Lo más importante es que cada uno/a sepamos encontrar nuestro lugar y aportar nuestra acción por pequeña que sea: así podremos avanzar y seguir haciendo camino en el cuidado y la protección de nuestra “casa común” y de la creación toda entera, Laudato SI, oh mi Señor.

Termino este artículo/reflexión con una invitación a retomar, profundizar y poner en práctica el Documento de Posición de la Congregación sobre la Ecología (OIJPBP, 2011) que nos habla muy claro sobre este aspecto (de la ecología) y del cual cito aquí unos apartes:  “Al responder en forma plena a la Posición de la Congregación del Buen Pastor sobre la Ecología, es crucial:

Continuar actualizando nuestra teología y nuestra oración en relación con los más nuevos entendimientos de la ciencia de la tierra, las nuevas revelaciones del cosmos y el conocimiento universal de los Derechos Humanos. Reconocemos que la interdependencia va más allá de la comprensión de los derechos humanos para incluir los derechos de todos – no humanos, seres vivientes y no vivientes.

Integrar los vínculos entre nuestra oración y teología con los derechos de las mujeres y los niños, especialmente con los que están en condiciones de pobreza.

Evaluar y ajustar nuestro cotidiano estilo de vida personal y comunitaria – consumo, producción, uso de recursos naturales – a la luz de la afinidad y sostenibilidad del universo.  Considerar opciones positivas, tales como comprar de comercio justo, evitar productos desechables no renovables, elegir opciones alimentarias que apoyen la agricultura local y la producción con ahorro de energía.

Evaluar nuestros proyectos y programas de servicio partiendo del respeto por la tierra, el cuidado compasivo de la comunidad y una reverencia por la sostenibilidad de las generaciones presentes y futuras.

Ser políticamente activas en temas como el libre comercio, cambio climático, cuestionando las prácticas de compañías transnacionales que menoscaban los derechos humanos y las políticas energéticas nacionales. Analizar y confrontar las políticas económicas que llevan a la destrucción de la tierra y de la vida humana. Invertir en todo aquello que sostenga este tipo de análisis.

Incluir, en todos los esfuerzos de promoción y acción política, el análisis del efecto del deterioro medioambiental en las mujeres y las personas que viven en pobreza, incluyendo las poblaciones indígenas.”

Leer el artículo completo en este enlace: http://www.buonpastoreint.org/jp-es/oijpbp-noticias_2267/ir-ms-all-de-la-cumbre-sobre-el-cambio-climtico-una-mirada-hacia-el-futuro

Más información: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

Enlace para descargar el texto de la Declaración de la COP 21 en 6 idiomas:

http://unfccc.int/documentation/documents/advanced_search/items/6911.php?priref=600008831

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